Cómo ser profesora y no morir en el intento

Archivo para octubre, 2014

Eso que llaman P.I.

Programación individualizada o Adaptación Curricular Individualizada (aquellos ACI que antaño nos parecían tan temibles…).

Si lees solo las siglas, los conceptos quedan tan desprovistos del lado emocional que parecen un engorro más dentro del horroroso ceremonial burocrático de las programaciones (que no digo yo que no sirvan para nada, en general, pero que muchas veces se las lleva el viento).

Si te paras a entender, sobre todo si tienes uno, dos o tres (o más…) en clase, las cosas cambian. Cada programación corresponde a un niño, a un caso único y especial, aunque a veces los casos se repiten porque corresponden a problemáticas, por desgracia, comunes en la actualidad.

Dislexia, TDAH, niños recién llegados de países con otras lenguas, con otras culturas, con otra manera de enseñar y aprender…niños.

Es la primera vez que tengo varios en una clase…la primera vez que me veo en la tesitura de tener que programar algo tan especial como las matemáticas para ellos. Para empezar, busco en Internet…mi gozo en un pozo. Como siempre, la red me da la razón en que la didáctica de las matemáticas es, para decirlo finamente, un desastre. Me encuentro fichas de ejercicios, calcula esto y aquello, listas interminables  de problemas resueltos y sin resolver…nada práctico, nada visual, nada gamificado. Nada para niños que no leen bien, que no escriben bien, que no entienden bien.

Entonces pienso que es Programación Individualizada…para ellos, cada uno de ellos, de mí. Hay que conocerles, ver de qué pié cojean y, lo más importante, olvidarse del temario. Yo bien quisiera olvidarme siempre del temario, pero ahí está la losa…

Para ellos, el temario es personal. Qué deben aprender sobre las matemáticas a su edad, con lo que saben de atrás, con lo que se van a ver delante. No se pueden evaluar igual, pero los padres seguramente querrán las mismas notas que todos y les medirán por ellas.  No puedo evaluar igual una dislexia que un TDAH, ni un TDAH con una niño de memoria limitada…pero todos conviven en la misma clase y el sistema nos pide que les formemos y les evaluemos.

Me olvido de las fichas, me olvido del temario, me olvido de todo lo que no sea que son niños…probemos la gamificación, la oralidad, la comprensión más que el cálculo, las situaciones de la vida real. De uno en uno, porque cada uno, repito, es único y especial.

Esto de los P.I. es muy difícil y complicado, no me extraña que llevemos años huyendo y buscando fichas, a ver quién se pone a programar tres trimestres niño por niño, cuando tenemos a veces clases de 30.

Pensemos lo que pensemos, la problemática existe, esos niños son de carne y hueso, encantadores y con ganas de ser mejores de lo que creen (o les hemos hecho creer) que son, pero con el mismo sistema no hay mucho que hacer. Los docentes tenemos que seguir rompiéndonos la crisma, formándonos, batallando desde casa, hasta la medianoche si hace falta, porque no son fichas precisamente lo que ellos necesitan.

Esto es un manifiesto personal, sin soluciones y sin ánimo de queja, simplemente para reflexionar.

 

Fuente de la imagen: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a6/Studying_%284755894459%29.jpg

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