Cómo ser profesora y no morir en el intento

Archivo para 29 enero 2012

Escuelas abiertas desde el café

Este viernes pasado tuve la ocasión de organizar, junto a Juanmi Muñoz @mudejarico, una de las sedes de #kfe05, dentro del movimiento Kfe Innovación.

Una manera espléndida de pasar un viernes por la tarde: hablando de la educación que queremos entre nosotros y en conjunto con otras sedes que, simultáneamente en otros lugares de la geografía, trataban temas convergentes. Varios fuimos los lugares que nos quedamos con el tema #openescuela, o Escuela abierta: las dos sedes de Barcelona, Tarragona, Valencia y Salamanca.

Surgieron muchos temas, la conversación empezó ya fuerte, y se prolongó llena de ideas, inquietudes, preguntas y respuestas, esperanzas y algunos miedos. Y es que la idea de escuela abierta genera diálogos y atención.

La escuela que queremos es tan diferente a la que hay… y la inercia del sistema es tanta… y nos rodean tantos fantasmas que es preciso invocar primero, para derrotar después… El proceso es lento, quizá tan lento que los que somos capaces de ver más allá tenemos miedo de que nunca llegue, o que ni siquiera lleguemos a rozarlo. Pero eso es lo de menos… lo importante es dar esos pequeños pasos, imperceptibles pero seguros, esos que hoy van hacia delante, y  mañana hacia atrás, pero que nos ayudan a ir avanzando si los sumamos.

Hay que abrir primero las mentes… eso es complicado, porque hablamos de personas, de costumbres, de cultura, de pasados, de futuros imprevisibles. Hay que mirar en una sucesión educativa, desde los pequeños de guardería hasta los que preparan su salto a la Universidad. Hay que contar con las familias, nuestros grandes aliados potenciales… con el vecindario, con los tenderos, con la comunidad, con la ciudad que expone espacios educativos y ofrece alternativas de ocio y de cultura.

No somos nosotros solos: es la Administración, que de momento no quiere ver más allá de sus narices. Es el entorno, que podemos cambiar. Es el alumno, al que hay que convencer de sus potencialidades. Somos nosotros, como docentes, que debemos pensar en otra manera de enseñar, sin creernos el ombligo del mundo ni el centro del saber. Acostumbrarnos a la idea de que somos también aprendices dentro del proceso educativo global.

Las once personas presentes en #BCN01 queríamos escuelas ideales, con espacios abiertos, con tecnología al servicio de la curiosidad, con opiniones externas, con aportaciones de todos lados. Trabajo colaborativo, padres en talleres, maestros unidos de todas partes en proyectos virtuales o reales… esas “utopías” aparentes de las que tanto hablamos y que tanto nos cuesta ver, en cuanto nos toca preparar una programación o realizar un examen.

Pero se puede. Poco a poco, lentamente, nunca en silencio, siempre mostrando el ejemplo, siempre desde la emoción que se contagia. Es solo así, con muestras vivas de prácticas positivas, que se puede convencer a los demás de lo que podemos conseguir. Y esperemos que nos dejen continuar nuestro trabajo valorando lo que pretendemos… que la política en este país sepa ver que tenemos que acogernos a un cambio positivo, de calidad, donde la escuela sea una y abierta, para todos y de todos.

Tras el café, tiempo para meditar. Tiempo para maquinar esas prácticas y esas conversaciones con los compañeros… para avanzar lentamente, seguramente.

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