Cómo ser profesora y no morir en el intento

Evolucionando enredados

Llevo tiempo metida en redes sociales. Por trabajo o por gusto, por curiosidad o por aprendizaje.

Enciendo el ordenador, se inicia TweetDeck. Toca leer los blogs de los compañeros, participar en debates sobre educación, organizar proyectos colaborativos, compartir recursos y resultados, disfrutar de los amigos docentes (y de los no docentes), unos virtuales, otros reales.

Voy al correo… notificaciones de Facebook. Grupo de docentes, cosas graciosas de mis alumnos, amigos de la infancia con los que preparo quedadas nostálgicas…

Me meto en Edmodo para ver qué han estado haciendo los chicos en el debate que tenemos organizado con otros colegios. Entro en nuestra red social de SocialGo para poner  la presentación del tema, la tarea de informática, los recursos de estadística o recibir los trabajos de los alumnos de Bachillerato.

“Tengo que corregir lo que me llega del curso de formación en redes sociales del profesorado de Málaga, habrá que entrar en la Moodle…”. Luego, la cena y la vida 1.0.

Me detengo un segundo… pienso. Esto no era así hace pocos años. Para nadie era así. Pero ahora, todo ha cambiado a velocidad de vértigo. No sólo las nuevas tecnologías han dado un vuelco a nuestro mundo, a las comunicaciones, al modo de interactuar entre nosotros. La presencia de las redes sociales está siendo una parte de esa evolución, no sólo tecnológica, sino emocional.

Releo artículos sobre los seis grados de separación… escalofrío extraño. Estoy viviendo en primera persona, igual que tantos otros, un futuro que se convierte en presente a pasos agigantados, la revolución más grande que ha llevado a cabo el ser humano. Y estoy ahí. O me quedo paralizada viendo pasar esta oportunidad sin hacer nada, cerrando los ojos y pidiendo que todo se pare y recule, o me subo al tren. Y no es un tren cualquiera, es de altísima velocidad. Hay que ser rápidos, no pensar en nuestra (en principio) incapacidad para adaptarnos a algo que no se ha hecho para nosotros, sino para los que vienen detrás de nosotros (hijos, alumnos. Nativos digitales, en resumen).

Quiero aprovechar esos seis o siete o dos grados de separación que me proporciona la tecnología para saber, para aumentar mi conocimiento, para alcanzar a esa gente que jamás habría tenido la oportunidad de tener en mi vida y que me puede proporcionar el modo de compartir, de abrir la mente a nuevas opciones, a nuevos modos de ver mi vida, mi profesión, a mis alumnos.

No, no pienso cerrar los ojos, quiero mirar bien de frente todo este cambio, quiero ser parte de él. Enredarme.

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Comentarios en: "Evolucionando enredados" (11)

  1. ¡Bien dicho, compañera! Estoy contigo, aunque no tenga tu nivel.Pero sí tu sensación de vértigo.

    • Esa sensación creo que no se acabará nunca, pero a los que nos gusta la adrenalina golpeando el cerebro lo celebramos, verdad? Un abrazo!!

  2. Qué cosas… esta tarde pensaba que cuando (por fin) trabaje en un centro, podré vivir todas las cosas que me contáis en mis propias carnes… y pese a ello, seguiré queriendo compartir con las personas a las que he conocido a través de las redes de micro y macro blogging. Está siendo un placer. Y espero que siga siéndolo.

    Un besazo, Isabel, nos vemos pronto 😉

  3. Casi a punto de desconectar, leo tu post: soberbio, como tú. Twitter no es solo una red social. Compartimos trabajo, amistad, malos y buenos días, accidentes familiares, pinitos culinarios, cumpleaños, berrinches profesionales o personales…Charlamos,consolamos, animamos,colaboramos, escribimos, enlazamos, hacemos crítica constructiva y leemos con la misma atención a grandes y pequeños. Quizás aquí hayamos roto ya esos muros que tanto nos preocupan y estemos agrupándonos para romperlos cuanto antes también ahí fuera. Un abrazo, Mila.

    • Lo bueno que tienen es que permiten conocer y acercarse a la gente que es como tú, que piensa y procede como tú… nos damos cuenta de que no estamos solos, que no somos bichos raros. Ese claustro virtual tan importante en nuestras vidas, y que existe en la realidad. Un abrazo, Mila!!

  4. Me quedo con esta frase:
    Quiero aprovechar esos seis o siete o dos grados de separación que me proporciona la tecnología para saber, para aumentar mi conocimiento, para alcanzar a esa gente que jamás habría tenido la oportunidad de tener en mi vida.

    Comparto al 100% tu reflexión. Gracias Isabel

    • No sé cuántos grados me unen a ti, Estrella, pero me alegra haberte encontrado enredada en esto y haber tenido el privilegio de conocerte y de charlar contigo en el mundo real. Y espero que sean más las oportunidades!!

  5. Los tiempos están cambiando, esto está claro, estoy de acuerdo contigo, pero el peligro de dispersarnos ha aumentado.

    Creo que tantos servicios necesitan de una gestión más inteligente, mayor autodisciclina y una nueva organización de tareas del día a día.

    No soy muy partidario de utilizar todos los servicios. Creo que debemos profundizar en aquellos que nos sean más útiles, más productivos, ya que todo va consumiendo tiempo y, al final, no llegamos a todo.

    Estoy convencido que que MENOS, pero con más profundidad acaba siendo MAS.

    • Tienes mucha razón! Es imprescindible, ante el caos que nos proporciona la red, una buena organización. Mi caso concreto quizá no debería de ser el de todo el mundo, pero es que estoy aprendiendo contínuamente y necesito saber de todo un poco 😉
      Por supuesto, hay que saber elegir aquello que nos proporciona la mejor manera de trabajar. Gracias por tu aportación!

  6. silpico dijo:

    La rutina que explicas en tu post me es muy familiar. Antes, en una tarde te daba tiempo de tomar café con algún amigo o compañero, hacer como máximo un par de llamadas entre familia y amigos… Osea, que el día que más contactabas con personas fuera de tu ámbito familiar más cercano era de un máximo de 4-5.
    Hoy cuando sales del trabajo, con cuántas personas conectas?? Entre actualizar blog/s, proyectos colaborativos, FB, Twitter y lo que se deriva de ello en leer y escribir en blogs de otras personas… ¡qué vértigo! Como dices tú, cuando llega la hora 1.0 parece que te has bajado de la montaña rusa y los lazos virtuales han crecido de forma exponencial.
    Genial reflexión, que como algún compañero que he leído más arriba, comparto alegremente.

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