Cómo ser profesora y no morir en el intento

Archivo para febrero, 2011

Evolucionando enredados

Llevo tiempo metida en redes sociales. Por trabajo o por gusto, por curiosidad o por aprendizaje.

Enciendo el ordenador, se inicia TweetDeck. Toca leer los blogs de los compañeros, participar en debates sobre educación, organizar proyectos colaborativos, compartir recursos y resultados, disfrutar de los amigos docentes (y de los no docentes), unos virtuales, otros reales.

Voy al correo… notificaciones de Facebook. Grupo de docentes, cosas graciosas de mis alumnos, amigos de la infancia con los que preparo quedadas nostálgicas…

Me meto en Edmodo para ver qué han estado haciendo los chicos en el debate que tenemos organizado con otros colegios. Entro en nuestra red social de SocialGo para poner  la presentación del tema, la tarea de informática, los recursos de estadística o recibir los trabajos de los alumnos de Bachillerato.

“Tengo que corregir lo que me llega del curso de formación en redes sociales del profesorado de Málaga, habrá que entrar en la Moodle…”. Luego, la cena y la vida 1.0.

Me detengo un segundo… pienso. Esto no era así hace pocos años. Para nadie era así. Pero ahora, todo ha cambiado a velocidad de vértigo. No sólo las nuevas tecnologías han dado un vuelco a nuestro mundo, a las comunicaciones, al modo de interactuar entre nosotros. La presencia de las redes sociales está siendo una parte de esa evolución, no sólo tecnológica, sino emocional.

Releo artículos sobre los seis grados de separación… escalofrío extraño. Estoy viviendo en primera persona, igual que tantos otros, un futuro que se convierte en presente a pasos agigantados, la revolución más grande que ha llevado a cabo el ser humano. Y estoy ahí. O me quedo paralizada viendo pasar esta oportunidad sin hacer nada, cerrando los ojos y pidiendo que todo se pare y recule, o me subo al tren. Y no es un tren cualquiera, es de altísima velocidad. Hay que ser rápidos, no pensar en nuestra (en principio) incapacidad para adaptarnos a algo que no se ha hecho para nosotros, sino para los que vienen detrás de nosotros (hijos, alumnos. Nativos digitales, en resumen).

Quiero aprovechar esos seis o siete o dos grados de separación que me proporciona la tecnología para saber, para aumentar mi conocimiento, para alcanzar a esa gente que jamás habría tenido la oportunidad de tener en mi vida y que me puede proporcionar el modo de compartir, de abrir la mente a nuevas opciones, a nuevos modos de ver mi vida, mi profesión, a mis alumnos.

No, no pienso cerrar los ojos, quiero mirar bien de frente todo este cambio, quiero ser parte de él. Enredarme.

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