Cómo ser profesora y no morir en el intento

Archivo para 2 enero 2011

Interacciones

Ya se acabó el 2010. Un año redondo, en lo que a mí respecta y pese a la bajada de salario y al recorte de hora.

El año en que descubrí que la enseñanza era más que abrir un libro por la página tal y copiar y hacer exámenes y… mucho más. El año en que adiviné que existen personas que trabajan, idean, buscan e investigan para darle a la educación de nuevo el papel que le corresponde.

El año en que visualicé el cambio… por fin me di cuenta de que nuestros jóvenes pertenecen a una generación nueva, que gira rápidamente en el devenir de un futuro que cada vez está más en el presente. Y yo que pensaba que ya estaba todo inventado… pues no, no todo lo estaba, y de hecho, ni me imaginaba que yo misma iba a ser protagonista e incluso cronista del rápido movimiento de una nueva era. La tecnología nos gana por puntos y nuestros hijos, los de los pulgares deformados por el uso de los móviles, los que se angustian por el exceso de información, los que sufren hiperactividad y déficit de atención mientras intentan adaptarse a enorme velocidad a lo que los adultos les estamos proporcionando, están inmersos en ella.

Y nosotros con ellos, aunque nos neguemos a verlo, aunque sigamos asustados pensando que todo volverá a ser lo que era en cuanto pase algo de tiempo… y no, atrás no vamos a volver. Los educadores nos encontramos tan metidos en todo este cambio como los chicos, y o nos adaptamos o morimos como tales. El fracaso escolar nos envuelve, porque el éxito escolar está medido con raseros fuera de tiempo. Todo a nuestro alrededor, todo en nuestra profesión, pide un cambio urgente, ya.

Por eso, profesores de todos lados de la geografía, y más allá, se reunen a diario en redes sociales como Twitter o Facebook, poniendo en común lo que se aprende a la par que se enseña. Y por eso cada vez hay más eventos donde poder interactuar los unos con los otros, opinar, presentar propuestas, conversar en petit comité para afianzarnos en los descubrimientos que poco a poco vamos haciendo a medida que abrimos los ojos.

Este año, las Jornadas Espiral fueron importantes para mí en ese aspecto, como también lo fueron la Quedada Madrid y la GranaBFY10, dos reuniones informales que no por eso dejaron de tener una relevancia capital para los que allí acudimos. Porque entre las buenas vibraciones y la ceremonia de compartir alimentos y bebida, se conversaba y se compartía. Y es imposible que la cabeza no te dé vueltas escuchando a José Luis Castillo (@jlcastilloch) hablar de evaluación con otra perspectiva, o a Pedro Villarubia (@pvil) dándote la razón sobre lo interesante que sería un cambio radical de las PAU.

No sólo es una reunión de amigos, donde hay un cariño y un respeto de base, sino un puñado de profesionales de la educación que intentan plasmar en la realidad algo que vemos en sueños. Y pienso que lo que en realidad nos une es creer en que podemos hacer más que entrar en una clase y abrir el libro por la página tal. Mucho más que decidir que un niño vale o no vale (¿para qué, en qué, de qué?). Nos mueve la vocación, la ilusión, quizá también la poca presencia que tenemos y lo poco considerados que estamos… pero cada vez hay más interacciones, cada vez hay más comunicación, más ideas y menos miedos. Son los chicos los que nos levantan el ánimo, son esas quedadas que nos hacen percibir que estamos en el buen camino y que ahí hay que seguir.

Año 2011, allá vamos!!!

PSD: Agradezco de corazón a mis compañeros y amigos de ambas quedadas por su apoyo, su simpatía, sus aportes, su calidad humana y profesional. Porque lo que he aprendido este año ha sido gracias a ellos y a su compañía incondicional.  #quedadamadrid, #granaBFY10… hay que hacer más.

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