Cómo ser profesora y no morir en el intento

Archivo para noviembre, 2009

Frustraciones 2.0

Después de haber visto y admirado el Plan Escuela TIC 2.0 de la Junta de Andalucía, de haberme pasado un par de días leyendo en Twitter sobre las excelencias de la mochila digital, lo bien que funcionan esas PDI (eso ya me pasó el año anterior en el Congreso ItWorld Edu) y lo motivados que están mis colegas con su formación en nuevas tecnologías, no tengo más que dos sentimientos: una cierta sensación de envidia, poco sana, y una frustración que se corta en el aire.

No sé bien a dónde van mis impuestos, pero desde luego no es a educación, y menos a nuevos métodos y a TIC. Ni vemos más ultraportátiles que los que nosotros mismos nos compramos, ni más pizarras digitales que un trozo de papel de embalar blanco colgado sobre la pared, eso sí, de manera digital, apretando con los dedos (de toda la vida).

Me frustra querer y no poder, saber y no tener posibilidad de desarrollar, utilizar tiempo y tiempo sin tener mucha compensación. Me molestan las actitudes prepotentes de quienes aún se jactan de no haber tocado un ordenador en la vida (y ni falta que hace, por supuesto) y que llevan a los de arriba a no querer cambiar nada en el tipo de enseñanza… que ya está bien lo de “la letra, con sangre entra”.

Y resulta chocante que, en estos días, el único modo de vaciar de emociones negativas esta mente docente sea justo aquí, en un blog. Esto sí es una frustración 2.0.

 

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Lo que yo veo, lo que tú ves

He entrado en esa habitación con ese aire de “yo puedo” que da el saberse asertiva y el haber hecho un curso de educación emocional de más de 30 horas.

Me he enfrentado, por primera vez de manera oficial, con el puesto de mediadora, delante de un adolescente -en realidad, aún es un niño- con un historial de indisciplina y conflictividad que empieza a alargarse.

Mi primer fracaso ha consistido en no conseguir que me mirase a los ojos… creo que, a pesar de estar ahí de manera voluntaria, no tenía mucho ánimo para aguantar lo que no sabía que le iba a venir encima. Habló poco -malo para mí- y de lo que dijo extraje conclusiones poco alentadoras de cara a plantear soluciones y acuerdos.

Lo que él ve no es lo que veo yo. Su rabia y su comportamiento obedecen a razones que encuentro que deberían darnos rabia a nosotros, los del otro “bando”. No  hace nada verdaderamente malo (¿bajo qué prisma?) y se limita a vivir la vida como Dios le dió a entender dentro de un edificio, rodeado de gente. Y le hablo de convivencia, de que más de dos son multitud y se deben mantener unas posiciones que nos permitan estar juntos, y no me entiende.

AdolescentesO no me quiere entender, porque lo que él ve son injusticias sobre su persona, y lo que yo veo es negación ante el convivir. Dice que se siente incómodo… como yo, porque no puedo llegar a él. Al final, llegamos a un acuerdo: pensará si puede asumir un compromiso. Y no le veo como adulto futuro. Hay que ahondar más allá, los problemas de algunos jóvenes no están sólo en el aula, eso es sólo la punta del iceberg. Hay que llegar al fondo de esos ojos que no se dejan mirar, no sea que esté la respuesta a tanta rabia contenida y expulsada en formas diversas que le impiden vivir junto a los demás.

Esto no va a ser fácil, ni va a depender de los cursos de más de 30 horas.

Sobre Twitter

Escribo esto y me doy cuenta de que no hace ni un mes que me hice la cuenta en Twitter. ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Sencillo.

Entré en Twitter para leer sobre educación. Para enterarme de lo que otros profesores y profesionales de este mundo están haciendo, compartiendo o trabajando y tengo que reconocer que me sobrepasó lo que encontré.

Así como no he conseguido instalarme con éxito en Facebook (demasiado “ruido”), twittear se ha convertido en algo imprescindible. En este tiempo me han aportado ideas, soluciones, recursos que no conocía, y me he animado a abrir este espacio donde puedo bloguear con mayor extensión al hilo de lo descubierto allí.

Aún me queda ver cómo integro lo que voy asimilando en las clases, lo que se me va ocurriendo para aplicar con los alumnos. De momento, aquí estamos.twitter_dios1

 

Conflictos en el aula

Me preocupa el tema de la conflictividad en el aula, quizá porque este año me ha tocado ser la coordinadora de la recién estrenada comisión de mediación del colegio. Empezar con papeleos, con cantidades ingentes de información que hay que ordenar, procesar, analizar y ver cómo se utiliza de cara a la aplicación práctica en nuestro centro.

Me han pasado hoy un artículo del día 8 de noviembre, del Periódico de Catalunya, titulado “Cinco distritos implantan planes de mediación escolar”, donde se habla de las experiencias en la implantación del sistema de resolución de conflictos entre iguales.

Es algo que considero importante. Tener una comisión completa, con alumnos que se vean capaces de arreglar las cosas a partir de la palabra y del razonamiento, justo eso de lo que los adultos solemos pensar que adolecen.

Arreglar los problemas aprendiendo, de paso, el mejor modo de aplicarlo a su propio futuro, a lo que se van a encontrar al enfrentarse con jefes, compañeros, vecinos o cualquier tipo de relación que emprendan.

El paso que hay que dar para trasladarnos de una disciplina regida exclusivamente por la normativa del Centro a un estado en el que las partes se reúnan para hablar y, sobre todo, para comprometerse en una solución satisfactoria, no es fácil. Requiere una actuación uniforme por parte del profesorado, muchas dosis de educación emocional y una predisposición por parte del alumnado que no sé aún cómo se conseguirán.

Y formación. Formación de los chicos, de los profesores, de los que convivimos. Formación en el diálogo, en la comprensión, en el compromiso y en un sentido de la verdad y la justicia que debemos pedirles, aún a su edad. Y que debemos asumir como adultos educadores.

Inicios

No es éste el primer blog de mi vida. No es la primera entrada que escribo. Pero sí es el primer intento de escribir algo relacionado con mi profesión, de plasmar en una bitácora las experiencias de una educadora, y se me presenta un reto lleno de responsabilidad.

Muchos somos los que cada día nos enfrentamos a esto tan complicado que es la educación de nuestros adolescentes. Con mejor o peor suerte. Muchos somos los que buscamos apoyo, consejo, ayuda, y también compartir experiencias, motivaciones, recursos y cualquier cosa que nos permita hacer nuestro trabajo mejor.

Para eso, y lo que se tercie, nace Educadores hoy. Bitácora personal con ciertas ambiciones puestas en el futuro. Ya veremos a qué puerto llega…

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